Podía haber sido cualquiera

Son las diez de la noche. Estás en un concierto. Eagles of Death Metal crees que se llaman. Acompañado por tu novia, hijo o amigo; saltas, bailas, gritas. Te gusta la música. Pero lo que no sabes es que esos gritos de euforia y de felicidad se traducirán en gritos de horror y miedo en muy poco tiempo.

A pesar de la música, un sonido seco retumba en toda la sala. Todo el mundo se para, incluso el grupo de rock. Se hace el silencio. Un silencio que desaparece tras la aparición de más ruidos secos. Son disparos. La gente empieza a gritar. No sabes qué hacer. Escuchas como alguien dice en alto “Allah Akbar!”. Corres. Agarras a tu chica de la mano. O a tu hijo. O a tu amigo. No puede estar pasando. Creías que esto solo ocurría en las películas. Pero no. Podía ser cualquiera. Pero te tocó a ti. Formas parte de ese cualquiera.Un cualquiera que se puede traducir en 129 nombres, 129 vidas que se perdieron, y otras 352 que quedarán marcadas para siempre.

Pierdes de vista a tu acompañante. Estás desorientado. Lloras de miedo. Las piernas no te responden. Te preguntas qué hacer. Te tiras al suelo. Puedes ver allí decenas de cadáveres. Intentas hacerte pasar por uno de ellos. Te cubres de sangre. Cierras los ojos, pero no eres capaz de relajarte, de parar de temblar. Gritos de horror, disparos y lloros. Por el rabillo de tu ojo ves a un monstruo. Está allí, frente a la puerta, matando de uno en uno a los demás asistentes. No duda. El que está a tu lado se queda sin balas. Es el momento de correr. Abres la puerta del baño y te encierras. No estás solo. Unas 50 personas están allí contigo, apiladas unas contra otras. Hacéis tácticas sobre qué hacer si un terrorista abre la puerta. Decidís que los más fuertes os abalanzaríais contra él. Moriría alguno, pero no todos. Los disparos cesan. Creéis que ya ha acabado todo. Hasta que se escucha una gran explosión, seguido de otras. Dos, tres, no lo sabes. El techo del baño cae sobre vuestras cabezas. Esperáis.

Alguien abre la puerta. Estáis muerto de miedo. Es un policía. Os dice que todo ya se ha acabado, que estéis tranquilos. Pero eso sí, os manda mirar el techo mientras salís del Bataclan. No puedes resistirte. Miras hacia abajo. Horrible. Sangre por todas partes. Cadáveres. Muerte.

Todo esto por culpa de unos dementes que incluso se sienten orgulloso por ello. Pero tampoco podemos generalizar. El islam no es terrorista. El yihadismo, y como culminación suya el ISIS, sí son una versión ultraortodoxa del islam. Podías haber sido tú, pero no lo fuiste. Podía haber sido yo, pero no lo fui. A punto estuve de comprar hace un mes unos billetes de avión con destino París. Iba a ver a mi pareja. Finalmente vino ella ese mismo día. Horas antes del atentado. Afortunadamente. La vida te puede cambiar en unos minutos. Mientras te estás tomando algo en la terraza de una cafetería o mientras asistes al concierto de tu grupo favorito. Hay que disfrutar de la vida. Vivirla. No sabemos cuando nos puede tocar a nosotros.

No fuiste tú, no fui yo, fue cualquiera. Un cualquiera que tiene 129 nombres y que hizo que durante unos días se apagase la ciudad de la luz.

 

o-ATTENTAT-DE-PARIS-facebook

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s